La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, fue condenada a 15 meses de inhabilitación para ejercer cargos públicos, una sentencia por malversación de fondos europeos que, aun así, le permite ser candidata en las elecciones presidenciales de 2027.
Sin embargo, su candidatura quedó en el aire, ya que el tribunal también la condenó a tres años de prisión, uno de ellos bajo vigilancia mediante una tobillera electrónica, una situación que ella había considerado recientemente incompatible con una candidatura.
“Cuando uno es candidato a la presidencia, debe tener total libertad de movimientos, y ese no es el caso si lleva una tobillera electrónica”, había declarado el miércoles al canal LCI.
Se espera que oficialice su decisión durante el noticiero de las 20 (15 en la Argentina) del canal TF1.
Un fallo con un fuerte impacto político
La decisión de la Corte de Apelaciones de París era esperada por toda la clase política francesa, ya que tendrá un impacto decisivo en la elección del próximo jefe de Estado que sucederá a Emmanuel Macron en la primavera de 2027.
Marine Le Pen, de 57 años, ya logró llegar en dos ocasiones a la segunda vuelta de las tres últimas elecciones presidenciales (2017 y 2022).
Los resultados de su partido, Agrupación Nacional (Rassemblement National, ex Front National), crecieron durante años y la extrema derecha encabeza actualmente las encuestas.

Si finalmente Marine Le Pen no se presenta como candidata, su heredero político, Jordan Bardella, de 30 años y actual presidente del partido, será el candidato.
Una condena rebajada
El 31 de marzo de 2025, Marine Le Pen fue declarada culpable de haber instaurado, entre 2004 y 2016, un “sistema” para pagar con fondos del Parlamento Europeo a empleados del Frente Nacional (el antiguo nombre del partido), que en ese momento atravesaba dificultades financieras
Fue condenada a cuatro años de prisión, dos de ellos de cumplimiento efectivo, una multa de 100.000 euros y, sobre todo, a cinco años de inhabilitación con aplicación inmediata, lo que frenó su impulso hacia la elección presidencial. Le Pen denunció entonces una decisión “política” de los jueces y calificó el proceso como una “caza de brujas”.
Por eso, la decisión de la Corte de Apelaciones de París se anunciaba crucial a diez meses de la presidencial. El Tribunal señaló al inicio de la lectura del fallo que, aunque los hechos imputados son “graves”, las penas de inhabilitación fueron ponderadas teniendo en cuenta “la libertad de las candidaturas” y “la libre elección de los votantes”, considerada una “condición de la expresión democrática”.
Si los jueces de apelación le hubieran impuesto más de dos años de inhabilitación, le habría sido imposible presentarse a las elecciones.

“Hemos previsto todos los escenarios”, aseguró el lunes Bardella desde el Parlamento Europeo en Estrasburgo, afirmando sentirse “sereno y preparado para asumir las consecuencias” de la decisión judicial.
Tras sus derrotas frente a Emmanuel Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017 y 2022 (y su eliminación en la primera vuelta en 2012), la hija de Jean-Marie Le Pen —figura histórica de la extrema derecha francesa— llega fortalecida a los comicios del próximo año, culminando un largo proceso de “desdemonización” de la imagen del partido.
Las encuestas la sitúan al frente de la primera vuelta, prevista para el 18 de abril. A finales de mayo, incluso un instituto de opinión la proyectaba como ganadora de la segunda vuelta, prevista para el 2 de mayo, independientemente de quién fuera su rival.
Sea cual sea la decisión final, “nunca nos desanimaremos, seguiremos luchando, iremos hasta el final, hasta la victoria”, declaró el sábado, junto a Jordan Bardella, en su bastión electoral del norte de Francia.







