El consumo de medicamentos recetados retrocedió con fuerza en la provincia. Así lo advirtió Miguel Osio, presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Pampa, quien vinculó la baja con el impacto directo de la política económica nacional sobre la salud de los pampeanos. «Hubo una disminución en la cantidad de recetas. Para nosotros el índice es la cantidad de recetas, no tanto el monto. El PAMI, en dos años, bajó un 20%, con picos», explicó.
Osio habló el miércoles en el programa La Parte y el Todo, de TVPP. Consultado sobre antecedentes de una caída similar, recordó 2001, aunque marcó una diferencia clave: en ese momento hubo corte de servicios, algo que no ocurre en la actualidad. Según precisó, la retracción no es exclusiva del PAMI: el resto de las obras sociales registra mermas equivalentes.
El farmacéutico fue categórico sobre el trasfondo del dato: se trata de un 20% de patologías que dejan de tratarse. El problema, dijo, es de fondo: afecta directamente la continuidad de tratamientos, sobre todo los crónicos. Puso como ejemplo a los pacientes diabéticos, que no pueden discontinuar la medicación. A nivel provincial, señaló al hospital público y a la obra social provincial como amortiguadores de la crisis, aunque advirtió que ambos tienen un límite. Otro indicador que sigue de cerca el sector: la cantidad de farmacias que cierran o cambian de manos.
Sobre el trasfondo regulatorio, Osio trazó una línea histórica: la desregulación del sector arrancó en los 60 con Krieger Vasena, por decreto y sin Congreso mediante. Continuó con Menem y Cavallo, y hoy sigue -según su lectura- con Guillermo Sturzenegger, a quien calificó como discípulo de Cavallo. Uno de los cambios que cuestionó es que ya no rige un esquema regulado de distancias ni de propiedad: una cadena como Farmacity puede instalarse al lado o enfrente de otra farmacia, sin restricción.
Otro punto que marcó es el pase de medicamentos de venta bajo receta a venta libre, como el omeprazol, muy consumido por pacientes polimedicados del PAMI por cuadros de acidez y reflujo. Al perder la condición de recetado, las obras sociales dejan de reconocerlo, y ese gasto pasa directo al bolsillo del paciente.
Sobre la venta de medicamentos en supermercados -otro de los ejes de la desregulación-, Osio contó que hoy está frenada por una medida cautelar presentada por el sector. En La Pampa, además, rige la ley provincial 2079, que regula las profesiones vinculadas a la salud y contempla artículos que no coinciden con el Decreto 70 de desregulación nacional. Mencionó un punto específico de ese decreto: habilita a un farmacéutico a ser director técnico de varias farmacias sin límite establecido. Como el Gobierno no logró avanzar con esto por la vía de decreto -frenado en la Justicia-, envió un proyecto de ley al Congreso para insistir por esa vía. Osio también apuntó contra la presión sobre provincias como Río Negro, empujadas -según su versión- a replicar el Decreto 70 con legislación propia.
El farmacéutico cuestionó además el argumento oficial de que estas medidas bajarían los precios de los medicamentos: sostuvo que la competencia no está en las farmacias sino en los laboratorios, un eslabón que no es alcanzado por la desregulación.
Según los datos del Colegio, ya cerraron más de diez farmacias en la provincia. Algunos colegas, dijo, se volcaron a otras salidas laborales, como la docencia. Para cerrar, Osio destacó el rol del farmacéutico como primer punto de contacto del sistema de salud: al no poder competir en precio frente a las grandes cadenas, el diferencial de las farmacias pasa por el servicio y el trato directo al paciente.







