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DESVARÍOS DE UN RAVIER EN MODO CAMPAÑA

En los últimos días, Adrián Ravier desfiló por distintos canales y medios de comunicación en calidad de vocero del gobierno de Javier Milei. Su objetivo, tal como señalan desde la Fundación Faro a la que representa, es dar la “batalla cultural”. Encapsulado en la lógica algorítmica, Ravier reproduce con intensidad un mensaje completamente disociado de la realidad. Los resultados de la teoría económica que defiende muestran cada vez más signos de deterioro para la gran mayoría del país.

El nuevo Ravier, político y algoritmizado

El Adrián Ravier racional y con pericia técnica abandonó el grupo. El nuevo Ravier, aunque no sea el tiempo adecuado, ya entró en modo campaña electoral. Se permite exageraciones, histrionismo, datos distorsionados, grandilocuencias y fanfarronadas que no parecen quedarle demasiado cómodas para su perfil.

Esta faceta que hoy muestra absorbió, con notable rapidez, un rasgo típico del propio Javier Milei: comunicar datos y medidas de un gobierno en funciones pensando en sus seguidores y no en la totalidad de la gente. Esto no es casualidad. Ravier no es ingenuo ni zonzo; sabe el juego en el que se metió y ya guardó debajo de la alfombra aquel “no me meto en política para no ensuciarme”.

Rendido a los pies de la tiranía del algoritmo, parece dispuesto a resignar su valor académico para intentar imponer una versión de los hechos que poco se parece a la realidad. El problema que tiene es que el relato libertario ya acumula más de dos años de magros resultados que hablan por sí solos.

Un “milagro económico” ¿para quién?

En su desfile mediático, Adrián Ravier pasó por Infobae, A24 y el canal de stream del afamado troll libertario Daniel Parisini, más conocido como “Gordo Dan”. En una de sus frases más rimbombantes aseguró que la Argentina está viviendo “un milagro económico”.



¡Nadie te pidió tanto, Adrián!. El propio Javier Milei, apenas un día después en una entrevista en Neura, reconoció que “se frenó la actividad, cayó el salario real y hubo un salto en la inflación”, para justificar que el escenario alternativo era peor. Lo que deja semejante nivel de disociación es una lógica que se repite: si sale bien es mérito propio; si sale mal, la culpa siempre es de otro.

Más allá de esta falta de sincronización con el propio presidente, son los números los que muestran que difícilmente pueda hablarse de “milagro económico”.

  • Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 cerraron más de 24.400 empresas en todo el país con una caída del 4,8%.
  • En el último año el derrumbe se profundizó y más de 13.000 firmas empleadoras bajaron sus persianas.
  • El consumo masivo cayó un 5,1% interanual en marzo, la peor baja en 14 meses. En lo que va del año acumula una contracción del 3,1%.
  • En los últimos dos años se perdieron 304.322 puestos de trabajo registrados entre el sector privado y el empleo público.
  • Según Coninagro, de 19 economías regionales relevadas, 9 están en crisis, 6 estancadas y solo 4 muestran prosperidad.
  • La recaudación nacional cayó por noveno mes consecutivo y en abril retrocedió un 3,8% a pesar de los ajustes.
  • Los ingresos se desplomaron casi un 7% en este 2026.
  • Recortes presupuestarios en Salud por 63.000 millones.
  • Recortes al CONICET del 40,4%.
  • Recortes a universidades nacionales del 34,2%.
  • Recortes al Sistema Nacional de Empleo Público (SINEP) del 32,1%.
  • Las transferencias a provincias cayeron un 41%.
  • La industria acumuló 20 caídas desde enero de 2024.
  • Entre enero de 2024 y enero de 2025 el crecimiento fabril fue prácticamente nulo.

Con caída del consumo, salarios golpeados, poder adquisitivo pulverizado y una economía que sigue sin mostrar señales de recuperación para amplios sectores, el “milagro” parece existir solamente en el relato libertario o bien para funcionarios de dudosa idoneidad como Manuel Adorni, del que ya mucho se habló.

Spoilers para la discusión política pampeana

En otro de sus desvaríos, también aseguró que “hay una mayor calidad institucional”, cuando son diarios, explícitos y agotadores los ataques furiosos de Milei a periodistas, opositores, empresarios y a todo aquel que piense distinto o diga algo que lo incomode. Una dinámica que socava de manera inédita los cimientos democráticos del país y que, como decíamos, parece orientada únicamente a intensificar a los propios a cualquier costo. Si hay algo que no tiene este proceso es justamente calidad institucional.

Por último, también se sumó a la dinámica de vaticinar un futuro prometedor que siempre está “al caer”. Ravier sostuvo que el crecimiento de la actividad y la recaudación “van a llegar”, que se va a poder “eliminar impuestos” y que vamos a ser “más competitivos”. “Es cuestión de esperar”, afirmó y dijo entender al exultante Luis Caputo cuando afirmó que “vendrán los mejores 18 meses del gobierno”, algo parecido al recordado “certificado de defunción” de la inflación que tampoco llegó.

Mientras se politiza y se subordina a la lógica espejada del algoritmo, Ravier parece pelearse con la realidad hablando de números y promesas que solo existen en su relato. Para los pampeanos, es un spoiler, o más bien una red flag. Dentro de no tanto, cuando efectivamente llegue el tiempo electoral se decidirá si continuar con una provincia estable, segura y con calidad de vida o un modelo que, más allá de lo que diga en los libros, en la práctica solo beneficia a unos pocos.

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