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Marull es el nuevo rector de la UNLPam

Francisco Marull juró ayer como rector de la Universidad Nacional de La Pampa para el período 2026-2030, en un acto que colmó el Aula Magna de la casa de estudios y reunió a referentes de los tres poderes del Estado, autoridades universitarias de todo el país y representantes de todos los claustros.

Junto a Marull asumieron Oscar Alpa como vicerrector —quien hasta ese momento ejercía el rectorado—, además de decanos, decanas, vicedecanos y vicedecanas de las distintas unidades académicas, y nuevos consejeros y consejeras superiores.

Entre los presentes estuvieron el gobernador Sergio Ziliotto, la vicegobernadora Alicia Mayoral, la viceintendenta de Santa Rosa Romina Montes de Oca, legisladores nacionales y provinciales, y decanas y decanos de universidades de todo el país. Los nuevos cargos corresponden a las elecciones del pasado 22 de abril.

Un consenso como punto de partida

En su primer discurso como rector, Marull marcó el tono de su gestión desde el arranque: dijo que llega al cargo no por una disputa ni por imposición, sino como resultado de años de construcción política colectiva que implicó resignaciones personales y sectoriales de parte de todos los sectores que lo acompañaron. «Docentes, graduados, estudiantes y no docentes de toda nuestra universidad decidimos priorizar nuestro proyecto común por encima de las diferencias particulares», señaló, y lo definió como una declaración de principios sobre qué tipo de institución quieren ser.

Crisis universitaria en el centro del discurso

Marull no eludió el contexto. Reconoció que asume «en un momento difícil» y apuntó directamente a la situación del sistema universitario nacional: pérdida del poder adquisitivo de docentes y no docentes, becas estudiantiles con un atraso que pone en riesgo trayectorias académicas, y un financiamiento bajo una presión que, en sus palabras, no tiene precedentes.

Sobre la Ley de Financiamiento Universitario, fue contundente: recordó que fue aprobada con amplias mayorías en el Congreso, vetada en dos oportunidades, ratificada por insistencia legislativa con mayoría especial de dos tercios, y avalada por fallos judiciales en dos instancias. Sin embargo, aún no se cumple. «Lo que está en juego es la vigencia y la calidad de nuestra democracia», afirmó. «No se trata de posiciones ideológicas, se trata de respeto por la ley.»

Una institución con historia y compromisos hacia adelante

El nuevo rector destacó que la UNLPam nació con vocación de servicio hacia su territorio y que en breve cumplirá 70 años de trayectoria, construida sobre el esfuerzo de generaciones que la sostuvieron incluso en tiempos adversos. Prometió honrar ese legado.

En cuanto al método de gobierno, Marull apostó a la horizontalidad como práctica concreta: las decisiones importantes, dijo, surgirán del debate genuino en los cuerpos colegiados. «La horizontalidad no es un eslogan de campaña, es un método de trabajo probado», afirmó, en referencia a su experiencia como decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas.

Líneas de gestión

Entre las medidas concretas anunciadas, la más destacada fue la jerarquización de la sede General Pico, cuya coordinación pasará a ser una Secretaría. También se creará una Subsecretaría de Vinculación Territorial para fortalecer el programa UNLPam en Territorio y ampliar la presencia de la universidad en distintas localidades de la provincia.

Marull también anticipó programas centralizados para fomentar la investigación, la extensión y el desarrollo de la carrera docente y no docente.

El discurso cerró con una promesa que funcionó como síntesis de toda su intervención: «No cederemos un milímetro en los principios que nos definen. Una universidad pública, gratuita y de calidad, cogobernada, que respeta la libertad de cátedra y persigue la justicia social.»

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