El músico británico se presentó por segunda noche consecutiva en el Monumental, en la gira con la que se despide de los escenarios. Con la magia sonora intacta de los clásicos de Pink Floyd y rodeado de polémica por dichos previos, el músico de 80 años fue ovacionado.
Continuó con una sentida versión de “The Happiest Days of Our Lives”, seguido de otro clásico de Pink Floyd, “Another Brick On The Wall”. Con las pantallas teñidas de rojo, “The Powers That Be” dio cuenta de varias víctimas de violencia institucional en países como Palestina, Estados Unidos, Alemania y también en la Argentina: en un momento se incluyó el nombre de Lucas González, el joven de 17 años asesinado por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires en noviembre de 2021.El grito de “Nunca más” se hizo escuchar en el estadio, mientras sonidos industriales, sirenas y helicópteros preparaban el clima para la segunda parte del show, que fue transmitido en vivo por Flow. Con un Waters inerte en una silla de ruedas, que despertaba tras recibir una inyección, dio inicio a “In The Flesh”, otro de los clásicos de Pink Floyd. “¿Hay algún paranoico en el estadio esta noche? Esto es para vos, ‘Run Like Hell’”, presentó el bajista, cantante y compositor. En las pantallas se mezclaron ilustraciones de la película The Wall (1979) con imágenes de Donald Trump, Vladimir Putin, mensajes como “Resistan” y una suerte de homenaje a Julian Assange, el hombre detrás de WikiLeaks, por su valentía al difundir “la verdad” detrás de crímenes cometidos en nombre de la libertad.“Déja Vu”, incluido en su disco solista de 2017 Is This the Life We Really Want? puso en primer plano el dolor de mujeres y niños palestinos heridos en bombardeos en Gaza. “Detengan el genocidio”, pudo leerse en las pantallas. Con el tema que da nombre a ese disco, Waters apuntó sus cañones hacia el capitalismo y la sociedad de consumo, una crítica que se volvió una constante a lo largo de su carrera tanto dentro como fuera de Pink Floyd.“Money” marcó otro de los momentos altos de la noche, con el guitarrista Jonathan Wilson a cargo de la voz. La hipnótica intro de “Us And Them” dejó en silencio al público, con un gran desempeño del saxofonista Seamus Blake. “Brian Damage” volvió a encontrar a Waters frente al micrófono. “Eclipse” marcó el paso de la despedida, mientras las luces hacían su parte rebotando por todo el Monumental.







