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Mujeres en ciencia y tecnología: Por qué es crucial sumar talento femenino en STEM

Mariana Szewach, ingeniera biomédica, reflexiona sobre cómo la subrepresentatividad de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la salud produce sesgos, y señala la necesidad de promover el interés en la ciencia desde edades tempranas, para que las soluciones del futuro se conciban de formas más justas, inclusivas y menos sesgadas. 

La subrepresentatividad de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la salud es un problema, no solo a nivel personal y de desarrollo profesional, sino que también produce sesgos en los productos y servicios que llegan al mercado. Entre 1997 y el año 2000, el 80% de los medicamentos retirados del mercado estadounidense fueron prohibidos por efectos secundarios producidos en mujeres. Las investigaciones mostraron que, en la gran mayoría de los ensayos clínicos para probar su seguridad y eficacia, no se las había incluido. Este ejemplo extraído de ‘Que la ciencia te acompañe’, el libro de Agostina Mileo, es uno de los tantos casos en que los sesgos deterioraron los resultados de un desarrollo científico.

Quienes trabajamos con datos sabemos que tanto los humanos como los algoritmos de aprendizaje automático pueden ocasionalmente pensar a partir de patrones. Y también sabemos que esos patrones pueden tener sesgos (de género, pero también de raza, etnia, sexualidad, edad, discapacidad) o incluso llevarnos a conclusiones falsas. Un estudio de la Universidad de Columbia encontró que los errores de predicción estaban correlacionados dentro de los grupos demográficos, especialmente por género y etnia. Así, se comprobó que la diversidad en los equipos de investigaciones reduce la posibilidad de que se profundicen los sesgos, lo que disminuye la posibilidad de producir errores y eleva la calidad de los resultados.

De acuerdo con un estudio de NGC Project, en el mundo, las mujeres ocupan solo el 28% de la fuerza de trabajo en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). La mayoría de ellas está presente en las ciencias biológicas, seguido por científicas químicas y profesionales en el área de la computación y las matemáticas. Del total de mujeres en STEM, solo un 16.5% de ellas trabaja en ingeniería.

En Argentina, un estudio de Chicas en Tecnología revela tres datos que nos ayudan a pensar cómo es el escenario local: el 22% de las autoridades de Organismos de ciencia y Tecnología son mujeres; 6 de cada 100 personas inscriptas en el sistema universitario argentino corresponden a carreras relacionadas con la informática pero solo 1 de esas es mujer; el 16% de quienes estudian carreras vinculadas a la programación son mujeres. El informe explica, además, que el interés en las jóvenes entre 11 y 14 años de formarse en carreras vinculadas a la tecnología es de apenas un 10% y que el 43% de las menores de 17 años no conoce modelos cercanos de mujeres que trabajen en tecnología.

La ciencia y la tecnología son los ámbitos en los que se conciben soluciones a las distintas necesidades y problemáticas de toda la sociedad. En ese sentido, es interesante pensar la incidencia que puede tener la promoción del interés científico tanto en niñas como en niños a edad temprana. Cambiar hábitos que llevan siglos gestándose demanda esfuerzos, pero necesitamos que estas soluciones sean diseñadas por y para sociedades diversas si queremos trabajar y vivir en entornos más justos, inclusivos y librados de sesgos.

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