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Los dirigentes desterrados, prohibidos y exiliados en la historia argentina

Proscriptos, desterrados y exiliados fueron categorías que se repitieron a lo largo de la historia argentina. Casi siempre fueron rótulos impuestos por gobiernos de facto o por decisiones provenientes del Estado o de la Justicia.

 Corría el año 1931 y la convención nacional de la Unión Cívica Radical, inhibida por la dictadura a reunirse en un teatro, lo hizo en el local partidario de la calle Victoria 1630. El 28 de septiembre proclamó a Marcelo T. de Alvear y Adolfo Güemes como candidatos a presidente y vicepresidente para las elecciones generales que se realizarían el día 8 de noviembre de ese año.  A través de un cablegrama, el ex presidente Uriburu ensayó un rechazo a esa candidatura, porque decía que los partidos debían renovarse y adelantó que el gobierno de facto podría objetarlo porque no había un pasado un período entero desde su última presidencia.

(José F. Uriburu, presidente de facto. Prohibió la formula radical)

El decreto empleado por Uriburu decía que los ciudadanos Marcelo T. de Alvear y Adolfo Güemes están inhabilitados para figurar como candidatos a presidente y vicepresidente de la República en las elecciones del 8 de noviembre próximo.

 Tanto la proscripción como el exilio fueron los recursos aplicados a lo largo de nuestra historia. Prescribir posee tres acepciones: echar a alguien del territorio de su patria, comúnmente por causas políticas; excluir o prohibir una costumbre o el uso de algo o declarar a alguien público malhechor, dando facultad a cualquiera para que le quite la vida, y a veces ofreciendo premio a quien lo entregue vivo o muerto.

En el golpe militar del 16 de septiembre de 1955, si bien el general Eduardo Lonardi había declarado “ni vencedores ni vencidos”, los que lo reemplazaron, Aramburu y Rojas decidieron borrar al peronismo a través del Decreto 4161/56 prohibiendo su sola mención, sus símbolos partidarios y solo podían mencionárselo como “el tirano depuesto”. Fue proscripto e inició un exilio por varios países latinoamericanos y luego se establecería en Madrid. Fue en los meses siguientes a su caída, que se lanzó la famosa consigna “Luche y vuelve”.

(Perón en el exilio junto al periodista Tomas Eloy Martínez) 

En las elecciones presidenciales de 1958 se mantuvo la proscripción al peronismo. Arturo Frondizi cuando vio que en las elecciones a convencionales constituyentes de 1957 había triunfado el voto en blanco (que escondía a los votos peronistas) negocio con Perón y éste ordenó votar por el radical intransigente y así accedió a la Casa Rosada.

En las elecciones del 18 de marzo de 1962, el dirigente sindical Andrés Framini se candidateó a gobernador bonaerense, sabiendo que ni Frondizi y menos los militares lo dejarían asumir. Luego del triunfo peronista en la mayoría de las provincias, se desencadenó un proceso que terminó con el derrocamiento del primer mandatario a fin de ese mes. Cuando los militares se preparaban para tomar el gobierno, una rápida maniobra instaló en el sillón de Rivadavia a José María Guido. El 19 de noviembre de 1962 dio a conocer el Estatuto de los Partidos Políticos, que prohibía al Partido Peronista. Los peronistas trataron de llegar a la Casa Rosada a través del neurocirujano Raúl Matera, quien aceptó ir como candidato por el Partido Demócrata Cristiano. Compartiría fórmula con Horacio Sueldo, pero Guido la prohibió, lo que supuso una nueva proscripción.

La dictadura que se instaló el 24 de marzo de 1976 prohibió toda actividad política y desencadenó exilios de gente que buscaba salvar su vida. Sería luego del fin de la guerra de Malvinas cuando se inició el proceso de la apertura democrática.

A partir de 1983 otra historia comenzaría.

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