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La industria del vino manifestó su “profunda inquietud” por las suba de retenciones y anticipó repercusiones muy negativas

“Los nuevos tipos de cambio, la aplicación del 8% en derechos de exportación, sumados a una devaluación proyectada del 2% mensual y una expectativa de inflación del 25% para el primer trimestre, colocan a las exportaciones de vinos en una situación crítica que repercutirá a lo largo de toda la cadena de valor”, destacaron desde Bodegas Argentinas.

Una de las novedades que ratificó la Ley Ómnibus que envió esta semana Javier Milei al Congreso ratificó, en parte, un esquema de suba y modificación de las retenciones a las exportaciones de las que ya había hablado, semanas atrás, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo.

Caputo anunció una suba generalizada de 15% para la mayoría de los derechos de exportación (salvo la soja), pero inmediatamente hubo cambios. Así, la secretaría de Bioeconomía –que incluye la actividad agrícola y ganadera– excluyó a casi 20 economías regionales, entre las que se encuentran los lácteos, de los anuncios

Y dejó a algunas en el medio: el sector vitivinícola , según dijo en ese momento el secretario Fernando Vilella, pasaría del 0% actual al 8 por ciento (y los subproductos de soja del 31% al 33%). Esos cambios fueron ratificados en el proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos.

Ahora, desde Bodegas de Argentina, la cámara empresarial que agrupa a más de 250 bodegas y empresas proveedoras del sector vitivinícola, manifestaron “la profunda inquietud” por el proyecto “que de manera desalentadora propone la imposición del 8% de derechos a las exportaciones de vinos amenazando directamente el sustento de cientos de miles de trabajadores”.

“El 8% de derechos de exportación al vino agravará al extremo la mala situación de las exportaciones y tendrá repercusiones negativas en el año 2024″, agregaron.

Según el sector del vino representado por Bodegas, ese 8% de suba equivale a:

– Sumar sólo 60 millones de dólares a las arcas estatales, constituyendo apenas el 0,005% del gasto público.

– Perjudicar aún más la competitividad de las exportaciones argentinas frente a países sin gravámenes a las exportaciones.

Según Bodegas, el nuevo incremento de las exportaciones para el sector sumará 60 millones de dólares a las arcas estatales, constituyendo apenas el 0,005% del gasto público (REUTERS/Regis Duvignau/)Según Bodegas, el nuevo incremento de las exportaciones para el sector sumará 60 millones de dólares a las arcas estatales, constituyendo apenas el 0,005% del gasto público (REUTERS/Regis Duvignau/)

– Acentuar la caída de las ya mermadas ventas al exterior del vino, que en último año decreció aproximadamente el 30%.

– Entregar al estado un mes completo de ingresos por exportaciones.

– Un tercio del monto que las Bodegas gastan en concepto laboral.

– Un cuarto de las compras de materias primas e insumos.

– Superar los fondos destinados a promoción y publicidad, normalmente alrededor del 5% de la facturación.

– Reducir la cantidad de empleos directos e indirectos, impactando negativamente en la inclusión y arraigo en las zonas vitivinícolas.

– Generar consecuencias negativas en actividades relacionadas como el enoturismo, fuente vital de ingresos en divisas para la región.

– Resultar en la pérdida de valor agregado de un producto que podría degradarse fácilmente a la categoría de commodity.

“La devaluación del tipo de cambio oficial y el mix para la liquidación de exportaciones del 80% tipo de cambio oficial y 20% dólar financiero, inicialmente generan una mejora competitiva del 20%, que disminuye al 12% con la aplicación del 8% en concepto de derechos de exportación. De manera similar, el tipo de cambio para las importaciones aumenta un 118% debido a la devaluación anunciada y al incremento del impuesto país”, explicaron desde Bodegas Argentinas.

Así, destacaron, los proveedores de los insumos más críticos ya anunciaron incrementos del orden del 60%. “Los nuevos tipos de cambio, la aplicación del 8% en derechos de exportación, sumados a una devaluación proyectada del 2% mensual y una expectativa de inflación del 25% para el primer trimestre, colocan a las exportaciones de vinos en una situación crítica que repercutirá a lo largo de toda la cadena de valor”, enumeraron.

“Frente a esta realidad urgente, desde Bodegas de Argentina instamos a las autoridades nacionales a reconsiderar esta medida. Convocamos a los gobernadores con desarrollos vitivinícolas a ilustrar sobre esta situación, y solicitamos a los legisladores nacionales que no respalden las retenciones a las exportaciones de vinos en las instancias correspondientes”, cerró el comunicado.

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