Los activos argentinos no acompañaron la recuperación que mostraron ayer los mercados internacionales tras las elecciones legislativas en Estados Unidos. Mientras Wall Street cerró con fuertes subas, los bonos soberanos retrocedieron en promedio 0,5% y el riesgo país terminó la jornada por encima de los 850 puntos básicos, el valor más alto de 2026. Las acciones de los bancos argentinos que cotizan en Nueva York también volvieron a caer.
El contraste fue marcado porque el contexto externo era favorable. El Dow Jones ganó casi 3%, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó de 4,90% y el petróleo registró su mayor caída en meses: cerca de 8% en el día. El Brent quedó en torno a los 95 dólares, después de haber rozado los 115 hace una semana.
Parte del optimismo en Nueva York se explica por la expectativa de que el nuevo escenario político en Estados Unidos acelere el fin de la guerra con Irán. Un petróleo más barato aliviaría la inflación, que llevó a la Reserva Federal a subir la tasa en septiembre y podría motivar otro aumento antes de fin de año. La baja de las tasas largas indica que el mercado ya empieza a anticipar una inflación menor. Las tecnológicas subieron menos que el resto, ante la posibilidad de que la nueva mayoría demócrata intente poner límites al desarrollo de la inteligencia artificial, algo que Donald Trump rechaza.
Ni siquiera Brasil, golpeado por el triunfo inesperado de Lula da Silva, quedó tan rezagado como la Argentina: el Bovespa avanzó 1% y el dólar bajó levemente, a 5,46 reales.
La política local, en el centro de la cautela
El factor que más pesa sobre los activos argentinos es la incertidumbre electoral de cara a las presidenciales del año próximo. Todavía no está claro quién será el candidato del kirchnerismo, y el oficialismo suma dudas tras la aparición de Patricia Bullrich en la escena electoral. La presencia de varios postulantes afines al mercado, como Javier Milei, Bullrich o Hernán Lacunza, abre la discusión sobre si esa oferta fortalece al sector o divide sus votos y favorece a la oposición.
A esto se agrega que en la Argentina las elecciones suelen definir cambios de rumbo muy marcados, lo que vuelve más difícil para los inversores anticipar escenarios. La experiencia reciente de Brasil, donde muchos apostaron por Flavio Bolsonaro y sufrieron pérdidas importantes, refuerza la tendencia a esperar antes de asumir riesgos con activos argentinos.
La otra incógnita es si el gobierno de Estados Unidos sostendrá su respaldo a Milei a medida que se acerquen los comicios. En 2025, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, intervino vendiendo dólares para frenar la corrida cambiaria, pero no hay certezas de que ese apoyo se repita con el nuevo mapa político estadounidense.







