Se conoció el indicador que alertó a todos y llevó al diagnóstico.
Todo viró en un segundo. El mundo quedó patas para arriba, absolutamente diferente a todo lo que conocía y disfrutaba. Furia atravesó un proceso complejo y contempló con sus propios ojos el cambio rotundo de su vida, con el arribo a un diagnóstico doloroso e impensado.
La participante de Gran Hermano recibió la noticia que jamás hubiese querido escuchar, dado que una junta de médicos del sanatorio Los Arcos le comunicó que padece leucemia, ese cáncer siempre difícil que ataca a la sangre. Ya nada será igual en la cotidianidad de la doble de riesgo.
¿Cómo comenzó? Una tarde, Juliana Scaglione se acercó a las profundidades del confesionario para solicitar asistencia médica, porque sufría de dolores intensos y decaimiento. Así se activó un protocolo primario e ingresaron unos médicos a extraerle sangre para unos análisis.
Esa lectura original de los resultados posibilitó que le explicaran que atravesaba un cuadro de infección urinaria y anemia. Pero, unos indicadores llamaron la atención y preocuparon a los profesionales de la salud. A raíz de eso, se ejecutó la maniobra de sacarla de la casa y trasladarla a una clínica.
Ya en ese centro, Furia fue sometida a una batería de estudios más profundos, los que demoraron un par de días. Además, en Los Arcos se reunieron diferentes especialistas a leer con mucha atención todos los guarismos e interpretar con mucho cuidado los resultados.
De ese modo, Juliana regresó al sanatorio y se encontró con el diagnóstico definitivo. Una cruda realidad. Así llegó el instante en que Scaglione se topó con esa noticia angustiante, aunque con la salvedad que la enfermedad se encuentra en una etapa inicial y que por el momento no debe realizar un tratamiento específico.







