La cabaña pampeana «Doña María», del productor Rodolfo «Fito» Reale, se quedó con el Gran Campeón Macho y la Gran Campeona Hembra de la raza Pampinta en la edición 2026 de la Exposición Rural de Palermo. Es la séptima vez consecutiva que el establecimiento se lleva ambos títulos en Buenos Aires y su decimosexta presentación en el certamen.
El carnero premiado tiene 10 meses y medio —nació el 9 de septiembre de 2025—, pesa 102 kilos y registra 35 centímetros de circunferencia escrotal. Según Reale, el jurado valoró especialmente su largo, la distribución pareja del peso, el desarrollo óseo y los rasgos típicos de la raza: despeje, pigmentación, orejas largas y cola sin lana. En la hembra, la evaluación se centró en el porte y la capacidad corporal, clave para convertir alimento en producción de carne y leche.
Reale se inició en la cría de corderos a mediados de los años ’80, en cercanía con la Estación Experimental del INTA Anguil, donde se originó la raza Pampinta. Ese vínculo le permitió acceder a conocimiento técnico y a sus primeros ejemplares puros. Con la formalización de la raza ante la Sociedad Rural Argentina y la creación de la Asociación Argentina de Criadores de Pampinta —que presidió hasta fines de 2025—, la cabaña empezó a competir en Santa Rosa en 2006 y llegó por primera vez a Palermo en 2011.
«Siento una enorme plenitud. Mirar hacia atrás y ver que todo este esfuerzo de años tiene su recompensa, manteniéndonos durante siete años consecutivos con Grandes Campeones, me da una inmensa felicidad. Y sobre todo, valoro la competencia sana y la armonía que mantenemos entre los colegas cabañeros», dijo Reale, que también reconoció el trabajo de su hijo en el campo.
El productor remarcó que el reproductor ganador quedará disponible para extracción de semen y mejora genética en otras cabañas del país. Además, celebró que el INTA Anguil vuelva a producir y seleccionar ejemplares de Pampinta con asesoramiento de la Asociación de Criadores, que le aportó carneros puros de pedigrí para reconstituir ese núcleo. «El INTA cuenta con profesionales de primer nivel e instrumental tecnológico para hacer ecografías y trabajos de laboratorio que harán que la raza vuelva a ser lo que fue en su origen», sostuvo.
Reale aprovechó la ocasión para plantear un diagnóstico sobre el sector ovino nacional, que retrocedió en las últimas décadas por cambios tecnológicos, climáticos, culturales y el despoblamiento rural, pese a que la Pampinta es una de las razas carniceras líderes del país por su carne magra y libre de colesterol. «A diferencia de Europa o de países vecinos como Uruguay, Paraguay y Brasil, en Argentina la actividad ovina fue cediendo terreno. Falta información para que el consumidor entienda que la carne ovina no es solo para la parrilla, sino para platos elaborados durante todo el año», señaló.
Cerró con un mensaje a productores y dirigentes: «Al pequeño productor que mantiene su majadita le digo que no baje los brazos, que siga el dictado de su corazón porque el mundo demanda proteína y carne. La Argentina productiva le debe al sector ovino una reparación histórica, y en algún momento debemos devolverle el lugar preponderante que nunca debió abandonar».







