Santa Rosa se sumó al torrente. Miles de pampeanos colmaron este martes las calles de la capital provincial en la cuarta Marcha Federal Universitaria, una movilización que volvió a demostrar que el reclamo por el financiamiento educativo trasciende las aulas: junto a docentes, nodocentes, estudiantes e investigadores marcharon también gremialistas, autoridades provinciales y municipales, artistas y vecinos sin otra bandera que la defensa de la universidad pública.
Desde las 16, la sede de la Universidad Nacional de La Pampa en calle Gil 353 fue el epicentro de una jornada que arrancó con clases públicas, radio abierta y una presentación del Ensamble de Voces en Defensa de la Universidad Pública. La movilización tomó las calles cerca de las 18:30: desde la plaza San Martín hasta la rotonda del Centro Cívico y de regreso, con el rector Oscar Alpa y el rector electo Francisco Marull encabezando la lectura del documento junto a estudiantes, docentes y trabajadores no docentes.
El diagnóstico en el documento fue sin rodeos. El financiamiento universitario atraviesa una situación crítica porque el Gobierno nacional incumple la Ley de Financiamiento Universitario, que fija un piso de recursos para el funcionamiento del sistema. El recorte, señalaron, alcanza todas las dimensiones: presupuesto operativo, salarios, becas estudiantiles y para investigadores. Los voceros advirtieron que el deterioro acumulado del poder adquisitivo equivale a diez salarios desde 2024, llevando las remuneraciones universitarias al nivel más bajo desde el retorno de la democracia.
«Cuando el gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho», plantearon desde el documento, que también denunció el cierre de paritarias, la multiplicación del pluriempleo y la crisis en las obras sociales del sector.
El texto interpeló directamente a la Corte Suprema de Justicia: le pidió que no permita que el Ejecutivo siga ignorando la ley y que escuche «el clamor de las plazas de toda la República». El llamado final fue categórico: si la universidad no se defiende ahora, la prosperidad del país será solo un sueño.
Desde la política local, el intendente Luciano Di Nápoli participó de la marcha y fue directo: sin educación pública de calidad no hay futuro para ningún nivel, ni nacional, ni provincial, ni municipal. «Esperemos que el Gobierno Nacional entre en razón y empiece a cumplir lo que tiene que cumplir», dijo.







