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El Senado aprobó el acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea

Después de 26 años de negociaciones, el Senado de la Nación aprobó este jueves la ratificación del tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, una iniciativa que marca un hito en la inserción internacional de la Argentina y en la integración económica de América del Sur.

La sanción se dio con 69 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones en la Cámara alta, tras un debate con críticas y apoyos desde distintos sectores políticos. Ahora la ley deberá ser reglamentada por el Poder Ejecutivo y publicada en el Boletín Oficial para comenzar a aplicarse.

El respaldo al acuerdo fue amplio en el Senado. La mayoría oficialista, junto con otros bloques parlamentarios, acompañó el proyecto, aunque durante el debate no faltaron observaciones sobre la estrategia de integración internacional y la necesidad de prever medidas complementarias para algunos sectores productivos.

Los únicos legisladores que votaron en contra fueron Juliana Di Tullio, Eduardo “Wado” de Pedro y Cándida Cristina López, mientras que varios senadores oficialistas defendieron que el tratado abre oportunidades económicas y fortalece reglas claras para el comercio con Europa.

El convenio, firmado oficialmente el pasado 17 de enero en Asunción (Paraguay) por los representantes de ambas regiones, busca crear una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo, uniendo a los países del Mercosur con los de la Unión Europea en un mercado regional con más de 700 millones de personas y un peso significativo del producto interno bruto global.

Aunque la ratificación en Argentina representa un paso clave, el acuerdo todavía requiere la aprobación y ratificación por parte de los parlamentos de los Estados miembros de la Unión Europea antes de entrar plenamente en vigor.

Entre los beneficios esperados, se destaca el acceso ampliado de productos argentinos a los mercados europeos, así como un claro marco de reglas para el comercio de bienes y servicios que podría impulsar exportaciones y atraer inversiones.

Sin embargo, sectores críticos —tanto en Argentina como en varios países europeos— han expresado preocupación por los efectos de la apertura comercial en la industria local, la agricultura y otras actividades sensibles a la competencia externa, planteando la necesidad de medidas de acompañamiento y protección durante la transición.

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