La tensión volvió a crecer este martes en París durante una multitudinaria movilización contra las condiciones en las escuelas de Francia. La Policía contuvo a grupos de estudiantes que participaban de la protesta y utilizó gases lacrimógenos y gas pimienta para dispersarlos.
Las fuerzas antidisturbios intervinieron durante la mañana para desarmar las cadenas humanas que habían formado los jóvenes en distintos puntos de la ciudad. Las imágenes mostraron a los agentes avanzando sobre los manifestantes y utilizando gases para despejar las calles.
La jornada es considerada la mayor movilización por la educación desde que comenzaron los disturbios a mediados de septiembre. Se espera que unas 40.000 personas marchen por París, en una protesta que reúne a estudiantes y profesores junto con los sindicatos del país.
El conflicto también se extendió a los establecimientos educativos. Desde Lille hasta Marsella, los estudiantes levantaron barricadas en distintos colegios. Según un sindicato estudiantil francés, alrededor de 1800 centros educativos fueron bloqueados o permanecen cerrados este martes.
La actuación de la Policía generó críticas por lo que distintos sectores consideran un uso desproporcionado de la fuerza. Desde el inicio de los disturbios, unas 5000 personas fueron detenidas en todo el país y, según la información difundida, el 80% son menores.
Cómo comenzaron las protestas en Francia
Los disturbios comenzaron a mediados de septiembre en un instituto de Créteil y luego se extendieron rápidamente a distintas zonas de Francia. En medio de las protestas, algunos establecimientos educativos fueron incendiados.
Uno de los episodios más graves ocurrió el lunes en la ciudad de Lens, en el norte del país. Un estudiante de 15 años perdió una mano después de intentar recoger una granada que había sido lanzada por la Policía.
Los alumnos pusieron el foco del reclamo en aulas deterioradas que carecen de elementos básicos como pupitres y sillas, que se vuelven asfixiantes en verano por falta de aire acondicionado e incluso están infestadas de ratas.
Otras quejas muy difundidas son que las escuelas no cuentan con suficiente personal y que la carga de trabajo de los alumnos es agotadora. Las horas lectivas obligatorias de los estudiantes de secundaria franceses están entre las más altas de Europa.







