El vocero presidencial condicionó la recuperación de las islas al éxito económico interno y minimizó décadas de lucha diplomática.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, calificó a la Argentina como un «país bananero» en el marco del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. «Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas», sentenció el funcionario en la red social X.
Según su visión, el avance territorial está atado a un modelo de desarrollo interno: «Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores».
El mensaje del portavoz buscó capitalizar el fervor mundialista al celebrar la bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» que el seleccionado desplegó tras la victoria ante Inglaterra. Sin embargo, sus dichos contrastan con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien se había manifestado en contra de expresiones políticas en las tribunas.
Ravier citó a un columnista de The Guardian para sostener que «la única vía es la diplomática» y aludió a una exhortación de la OEA, omitiendo que la exigencia de diálogo bilateral es un mandato ininterrumpido desde la Resolución 2065 de Naciones Unidas (1965).







