La divulgación de un caso de espionaje en OpenAI agrega un nuevo conflicto a la ya revolucionada industria de la inteligencia artificial. El martes, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) informó que un empleado de la organización fue acusado penalmente por esconder un “sofisticado dispositivo de grabación” en las oficinas que los desarrolladores de ChatGPT poseen en San Francisco.
Según contamos en el medio, el FBI intervino en la investigación y detuvo al sospechoso. El director de la oficina federal, Kash Patel, dijo en un comunicado que la grabadora fue colocada en una sala de reuniones de OpenAI con el propósito de capar “comunicaciones sensibles sobre tecnología de superinteligencia”.
¿Quién es el empleado de OpenAI acusado de espionaje?
El sospechoso es Abdulrahman Alfozan, un hombre de 35 años, de nacionalidad saudí, que trabajaba en la compañía de inteligencia artificial como ingeniero desde julio del año pasado. Fue despedido luego del incidente.

Según los informes del FBI, el dispositivo de espionaje habría sido colocado por Alfozan el 28 de septiembre y el arresto se realizó el 9 de octubre. Esta semana, el sospechoso compareció ante un tribunal federal.
El perfil de Abdulrahman Alfozan en LinkedIn aún muestra su cargo en OpenAI. En la descripción en esa red social se lee: “Líder de ingeniería con 11 años de experiencia en el desarrollo de sistemas de software escalables y fiables en los ámbitos de datos, inteligencia artificial y aprendizaje automático. Trayectoria consolidada liderando equipos de ingeniería y entregando proyectos complejos y productos de nivel empresarial”.

En su currículum, además de su cargo en OpenAI se menciona su paso por compañías como Meta, donde, según se indica, se desempeñó como ingeniero en sistemas. En el apartado académico, se mencionan estudios en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y en la Universidad de California Berkeley, donde obtuvo una maestría en ciencia de datos.
¿Qué pena podría recibir Abdulrahman Alfozan?
El FBI informó que avanza en la investigación del incidente de seguridad y posible espionaje en la organización que dirige Sam Altman. En el caso de que Alfozan sea declarado culpable, enfrenta una pena de cinco años en prisión como máximo y una multa de 250.000 dólares, seguidos de tres años de libertad vigilada.

Según la denuncia presentada el 30 de septiembre, el ingeniero saudí habría escondido el dispositivo de grabación en un rollo de papel higiénico, conectándolo a un puerto USB detrás de un televisor en una sala de reuniones de OpenAI.
Alfozan fue captado por cámaras de seguridad merodeando la sala. En ese recinto, al que el acuso no tenía acceso autorizado, habitualmente se llevan a cabo “conversaciones sobre información técnica, comercial y estratégica altamente confidenciales”, además de discusiones sobre “interacciones con el gobierno y relaciones comerciales”, detallaron las autoridades a cargo de la investigación.
La denuncia menciona datos adicionales que comprometen al exempleado de OpenAI, incluyendo consultas a un chatbot sobre grabaciones de audio con el dispositivo que fue encontrado detrás del televisor; además del hallazgo de una bolsa que sería de su propiedad, con un segundo dispositivo para espionaje. Según CNN, Alfozan se encuentra en este momento bajo custodia federal.
El incidente en la organización de IA estadounidense se suma al creciente escrutinio sobre este y otros grupos del sector, inmersos en el agitado debate acerca de los riesgos asociados al uso de esas tecnologías, las preocupaciones por la creciente capacidad de los modelos para escapar del control humano y las conversaciones sobre la necesidad de regular los desarrollos y supervisar el ritmo de los avances.
Por otra parte, recientemente OpenAI despidió a tres empleados a los que acusó de entregar información confidencial a organizaciones externas.







