La oficina del Correo Argentino en Toay bajó la persiana este lunes. El intendente Ariel Rojas salió a decir lo que pensaba: «Mucha tristeza y bronca».
La sucursal tenía tres trabajadores. Dos de ellos, encargados de la distribución domiciliaria, habían sido trasladados a Santa Rosa a fines del año pasado. El tercero, que atendía al público, también fue reubicado en la capital provincial para evitar su desvinculación.
Desde la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (Foecyt) señalaron que el cierre responde a la política de ajuste que lleva adelante el gobierno de Javier Milei. La provincia acumula ya casi una decena de sucursales clausuradas: Rancul, Arata, Santa Isabel, Bernardo Larroudé, Embajador Martini, Doblas, Miguel Cané y Rolón, con decenas de trabajadores que se fueron por retiros voluntarios o despidos directos.
Rojas difundió un comunicado en el que no escatimó en palabras. «Como vecino, siento que no estamos perdiendo solamente una oficina. Estamos perdiendo un servicio que durante años fue parte de la vida de nuestra comunidad. Allí hicieron trámites nuestros abuelos, comerciantes, las instituciones y cientos de vecinos que encontraban una respuesta cerca de su casa», escribió.
El intendente puso el foco en los adultos mayores y en quienes no tienen movilidad propia: a partir de ahora deberán viajar a otra ciudad para resolver gestiones que antes podían hacer en Toay. «Es muy difícil entender que una ciudad que crece todos los días termine perdiendo servicios en lugar de sumarlos», remarcó.
Cerró con una definición que resume su postura: «Toay merece crecer con más servicios, no con menos».







