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El asado se abarata en la Patagonia y ya compite con los precios pampeanos

La flexibilización de la barrera sanitaria del río Colorado terminó con una diferencia de precios que llevaba años instalada: en julio, el kilo de asado en el Alto Valle promedió $13.490, por debajo de lo que se paga en buena parte de las carnicerías de La Pampa.

El dato surge de un relevamiento del INTA difundido por La Mañana de Neuquén y marca una caída del 18% respecto de junio, cuando el promedio había sido de $16.990 (con una baja del 4,8% frente al mes anterior). La tendencia viene sostenida: dos meses consecutivos a la baja en una plaza que hasta hace poco tiempo pagaba precios sensiblemente más altos que el norte.

La explicación está en la propia barrera: durante años impidió el ingreso de carne con hueso desde provincias como La Pampa hacia Río Negro y Neuquén, con el argumento de proteger el estatus sanitario patagónico. Esa restricción achicaba la oferta disponible del lado patagónico y sostenía precios más altos. Con el ingreso habilitado, la oferta se amplió y el precio cedió.

Del lado pampeano, el panorama es más disperso. En carnicerías, el kilo de asado ronda entre $18.000 y $19.000 sin promoción. Pero las cadenas y los frigoríficos rompen ese piso: La Anónima lo ofrece a $16.400, Carrefour a $12.500, y los frigoríficos directamente entre $12.000 y $13.000.

El resultado es que la brecha que durante años benefició a quien compraba carne en La Pampa se borró. Hoy un consumidor pampeano paga, según dónde compre, entre $12.000 y $19.000 por el mismo corte que en el Alto Valle promedia $13.490.

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