Boca se quedó con el título de Campeón de Liga al terminar primero en la tabla anual. La consagración llegó con un triunfo sobre Defensa y Justicia en La Bombonera, resuelto en el final por un gol de Enner Valencia tras un error del arquero visitante.
El campeonato premió la regularidad del equipo de Rodolfo Arruabarrena, que combinó futbolistas de experiencia con juveniles surgidos del club. Desde su llegada, el “Vasco” puso a los jugadores en el centro del proyecto: “Los protagonistas son los jugadores, si no están convencidos de lo que queremos dentro del campo y la idea de entrenamiento, es imposible”.
Los partidos que marcaron la campaña
La victoria como visitante en el Monumental funcionó como punto de quiebre anímico. Más adelante, el triunfo sobre Independiente en Avellaneda, con un gol sobre la hora, confirmó al equipo como candidato en el tramo final. Tras el último Superclásico, ganado por la mínima ante River, el entrenador evitó las polémicas: “No interesa lo que sienta yo, sino lo grupal, lo importante es que seguimos peleando todo”. Y agregó: “Las boludeces las dejamos a un lado”.
Las figuras
Leandro Paredes fue el eje del equipo: por sus pies pasó la circulación de la pelota y su lectura del juego le dio pausa y orden al mediocampo. En el arco, el colombiano Álvaro Montero tuvo un arranque irregular, con errores costosos como en la derrota ante Deportivo Riestra, pero con el correr de las fechas se afirmó y respondió en partidos clave.
Tomás Aranda aportó distinción hasta que una lesión lo sacó del equipo, y su lugar abrió paso al juvenil Leonel Flores. Miguel Merentiel sostuvo la cuota goleadora, el defensor Lautaro Di Lollo definió partidos de cabeza, entre ellos el clásico ante River, y Leandro Lozano le dio despliegue y solidez a la banda derecha.
Lo que funcionó y lo que quedó pendiente
Entre las virtudes, el orden táctico con Paredes como organizador, el equilibrio entre posesión y recuperación, la contundencia de Merentiel y el desequilibrio de los extremos, además del carácter mostrado en los partidos de mayor exigencia.
Las deudas pasaron por la definición, porque el equipo generó muchas situaciones y desperdició varias claras, y por la fragilidad en las transiciones defensivas: con laterales muy proyectados, los rivales encontraron espacios a sus espaldas cada vez que Boca perdió la pelota en campo contrario.
Con la tabla anual asegurada, el club espera otras definiciones para cerrar la temporada.







