El Tesoro Nacional colocó $12,21 billones en la licitación del 29 de julio, tras recibir ofertas por $13,98 billones. El monto adjudicado en efectivo superó ampliamente las necesidades de renovación de deuda del día y dejó un excedente de $4 billones —unos USD 2.600 millones al tipo de cambio financiero— cuyo destino y registro dentro de las cuentas públicas quedó sin aclarar.
Consultado sobre hacia dónde fueron esos $4 billones, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, respondió: «Es que no tengo mucha respuesta, porque es una pregunta que corresponde hacer al Tesoro. No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no las haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien en algún lado están, son bastantes como para no encontrarlos».
La operación tuvo un rollover del 144,5% sobre vencimientos por $8 billones, uno de los más altos del año y el punto más alto de una tendencia que viene desde mayo, cuando el Tesoro empezó a superar el 120% de refinanciamiento por la mayor demanda de instrumentos CER y dólar linked. Esa estrategia le permitió al Gobierno bajar la presión sobre la emisión monetaria, pero también instaló la pregunta de qué pasa con los excedentes cuando las licitaciones exceden ampliamente lo que hace falta cubrir.
Desde Economía sostienen que esos fondos se integran al flujo de caja general y se usan para obligaciones corrientes, programas presupuestarios y colchones de liquidez para vencimientos futuros. El problema, señalan especialistas, es que no existe un reporte diario y detallado de esos movimientos, lo que hace imposible seguir el rastro de sumas equivalentes a varios puntos del PBI mensual.
En el mercado, la lectura fue distinta: la demanda se concentró en CER y tasa fija de corto plazo, en línea con expectativas de desaceleración inflacionaria y con la idea de que el Tesoro puede sostener su programa financiero sin recurrir al Central. No es la primera vez que se genera esta controversia —en 2024 y 2025 hubo debates similares cada vez que el rollover superó el 130%— y en todos los casos el Gobierno defendió la práctica como parte del fortalecimiento de la caja.
Con la falta de respuestas de Bausili como último capítulo, la discusión se traslada ahora al Congreso, donde bloques opositores evalúan pedir informes sobre la ejecución de caja del Tesoro. El mercado, mientras tanto, mira las próximas licitaciones para ver si el Gobierno puede sostener este nivel de refinanciamiento sin que se resienta la confianza en la deuda en pesos.







