El tradicional Edificio Pampa, ubicado sobre la avenida San Martín, comenzó a ser sometido a trabajos de reparación y posterior pintura de su fachada. Las tareas se iniciaron el 20 de septiembre y se extenderán durante un período estimado de entre dos y tres meses.
La intervención es financiada de manera privada por el consorcio de copropietarios y tiene como objetivo conservar el inmueble y reparar sectores de la mampostería que presentan deterioro. No se trata de una restauración arquitectónica con carácter patrimonial, sino de una obra de mantenimiento y reparación edilicia.
En esta primera etapa, los trabajos se concentran exclusivamente en el frente del edificio que da hacia la avenida San Martín, desde el décimo piso hasta la planta baja. Para llevar adelante las tareas se dispuso un equipo de alrededor de diez trabajadores, entre operarios y responsables de obra.
El cronograma contempla inicialmente el saneamiento de la fachada, con el picado y reparación de los sectores afectados. Luego se realizarán tareas de sellado y, finalmente, se aplicará la pintura sobre toda la superficie del frente.
Por el momento, no se informó si posteriormente se realizarán trabajos similares en los laterales o en la parte posterior del edificio.
La intervención vuelve a poner en primer plano la importancia del mantenimiento de las construcciones que forman parte del paisaje urbano de Santa Rosa. El paso del tiempo y las condiciones climáticas pueden generar deterioros en las fachadas, desde problemas estéticos hasta desprendimientos de materiales que pueden representar un riesgo para quienes circulan por las veredas.
El Edificio Pampa es uno de los inmuebles en altura más tradicionales del microcentro santarroseño. Su construcción estuvo a cargo de la empresa de Carlos Cerrato y comenzó a mediados de la década de 1970, mientras que su inauguración se produjo alrededor de 1980.
La torre reemplazó al antiguo Hotel Pampa, que funcionaba en una construcción de una sola planta sobre el mismo terreno. Antes de ese establecimiento, el lugar también había albergado al Hotel Apolo y a La Posada. La antigua edificación fue demolida durante la década de 1970 para dar paso a la actual torre.







