La crisis en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión: Estados Unidos lanzó una segunda ronda de ataques aéreos contra Irán en la madrugada del jueves, mientras el presidente Donald Trump advirtió que Teherán “pagará el precio” por el estancamiento de las negociaciones de paz. La respuesta iraní no tardó: misiles impactaron en Baréin, Kuwait y Jordania, dejando heridos y daños materiales. Además, la autoridades marítimas iraníes anunciaron un cierre total del estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso.
“Estábamos realmente cerca de un acuerdo, pero siguen dándonos largas, siguen tomándonos por imbéciles”, lanzó Trump el miércoles ante la prensa, visiblemente molesto por la falta de avances.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, fue aún más directo: “Si tenemos que negociar a base de bombas, negociaremos con bombas, y somos muy buenos en eso”, advirtió, dejando en claro el endurecimiento de la postura estadounidense.

El escenario es cada vez más incierto. Los bombardeos estadounidenses golpearon múltiples ciudades iraníes, incluyendo la capital Teherán y la estratégica Bandar Abbas, cerca del estrecho de Ormuz.
Según el Comando Central de Estados Unidos, los objetivos fueron “capacidades de vigilancia militar, sistemas de comunicación y emplazamientos de defensa aérea” de Irán. La operación involucró a la Fuerza Aérea, los Marines y la Marina, aunque no se difundieron detalles sobre el alcance de los daños.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó que los ataques destruyeron un complejo fabril, un cuartel militar y una base local en las afueras de Teherán.
Irán respondió con una nueva andanada de misiles sobre países del Golfo Pérsico. En Baréin, una nena de 11 años resultó herida y varias casas y autos sufrieron daños por la caída de escombros tras la interceptación de los proyectiles. Kuwait cerró su espacio aéreo durante horas y Jordania emitió alertas a través de la embajada de Estados Unidos en Amán y anuncipio haber interceptado 20 misiles.
“La intercepción provocó la caída de escombros, sin causar víctimas ni daños materiales”, puntualizó el ejército jordano.
El conflicto sacude la economía global y pone en jaque la seguridad marítima
El tercer intercambio de fuego en menos de una semana puso al límite un frágil alto el fuego que apenas llevaba dos meses.
“Los ataques ilegales y criminales perpetrados por Estados Unidos en las últimas horas no sólo constituyen una violación palmaria de la Carta de Naciones Unidas (…), sino que además convierten la tregua en algo prácticamente irrelevante”, comentó la cancillería en un comunicado.
Irán advirtió que atacará cualquier barco que intente cruzar el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde pasa cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.

“Tras las repetidas violaciones del alto el fuego por parte del enemigo estadounidense, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso”, informaron los Guardianes de la Revolución, citados por la televisión estatal.
“Ningún barco debe abandonar su fondeadero en el golfo Pérsico y el mar de Omán. Cualquier aproximación al estrecho de Ormuz se considerará una colaboración con el enemigo”, advirtieron.
La Armada iraní aseguró que “dos buques que intentaban cruzar ilegalmente” esa vía ya fueron atacados. El comandante de la aviación de los Guardianes, Sardar Musavi, fue tajante: “¿Están poniendo en peligro el sagrado estrecho de Ormuz? Haremos de esta región un infierno para ustedes”.
Washington, que por su parte impone un bloqueo a los puertos iraníes, desmintió cualquier bloqueo de Ormuz.
“REALIDAD: Los buques comerciales continúan transitando por el estrecho esta noche”, escribió en la red social X el Comando Militar de Estados Unidos para Oriente Medio (Centcom).
Mientras tanto, la Organización Marítima Internacional denunció que ya se registraron 43 ataques contra barcos comerciales en la zona desde que estalló el conflicto.
Las negociaciones, en punto muerto: exigencias cruzadas y amenazas de más violencia
En medio de la escalada, Trump presiona por un acuerdo rápido para frenar la guerra, preocupado por el impacto de los precios de la nafta en las elecciones de noviembre.
Pero las condiciones parecen difíciles de conciliar: Estados Unidos exige que Irán entregue su uranio altamente enriquecido, mientras que Teherán reclama el levantamiento de sanciones y la liberación de activos congelados antes de firmar cualquier pacto.
Irán también exige que cualquier acuerdo incluya el fin de los combates entre su aliado Hezbollah e Israel, algo que Washington rechaza. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mantiene una postura dura: busca el colapso del gobierno teocrático iraní, la eliminación de su programa nuclear y la destrucción de Hezbollah en Líbano.
El riesgo de una guerra total y el impacto en la región
La situación es cada vez más volátil. El cruce de ataques entre Estados Unidos e Irán ya dejó víctimas civiles y amenaza con desbordar a toda la región. Israel, por su parte, advirtió a los habitantes del norte que busquen refugio ante la posibilidad de nuevos bombardeos desde Líbano.







