En Irán se vive una crisis humanitaria tras un fuerte bombardeo que ha dejado cientos de víctimas mortales, incluidos decenas de menores de edad, según reportes oficiales y medios internacionales.
El ataque más grave ocurrió el 28 de febrero en la ciudad de Minab, en el sur de Irán, cuando un misil impactó contra la escuela primaria femenina Shajareh Tayyebeh, justo en un momento en que había decenas de niñas dentro del edificio.
Las autoridades iraníes han informado que alrededor de 180 personas murieron y otras 95 resultaron heridas en ese solo ataque, la mayoría eran niñas, aunque estas cifras aún no han sido verificadas de forma independiente por agencias internacionales.
Imágenes y videos que circulan en redes muestran escombros del centro educativo entre polvo y restos de pupitres, mientras equipos de emergencia y familiares buscan sobrevivientes entre los restos de la estructura.
El bombardeo en Minab se produjo en el marco de una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra varias zonas de Irán, que ha afectado también otras ciudades como Teherán y provocado daños en infraestructuras civiles y militares.
Las autoridades iraníes han condenado el ataque, calificándolo de «crimen atroz» y violación del derecho internacional, e hicieron un llamado a organismos como el Consejo de Seguridad de la ONU para que actúen ante lo sucedido.
El impacto emocional en la población es enorme: familias de las víctimas lloran a sus hijos y vecinos rechazan con indignación lo que describen como una tragedia que ha golpeado a comunidades enteras.
Organizaciones internacionales, como la UNESCO, han expresado su alarma por los efectos de la escalada militar sobre escuelas y civiless, subrayando la urgencia de proteger a estudiantes y personal educativo en cualquier conflicto.







