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El COFEMA debatió la reforma de la Ley de Glaciares

En medio del debate entre las provincias sobre una posible modificación de la Ley 26.639 de protección de glaciares, La Pampa tomó postura crítica y reforzó su rechazo con manifestaciones públicas y advertencias sobre los riesgos ambientales y sociales que implicaría debilitar la normativa.

La discusión sobre la modificación de la Ley de Glaciares, que establece los presupuestos mínimos de protección para glaciares y ambientes periglaciales en Argentina, generó no solo cruces técnicos y políticos en el seno del Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) sino también una fuerte oposición desde La Pampa, que expresó su rechazo en foros oficiales y a través de manifestaciones públicas.

Autoridades de la provincia pampeana y sectores ambientales alertan que la iniciativa de reforma —impulsada con la intención de redefinir criterios de protección ambiental y transferir mayor capacidad de decisión a las provincias sobre qué áreas deben quedar protegidas— podría debilitar la cobertura uniforme que hoy rige sobre glaciares y sus entornos. Señalan que, al trasladar estas decisiones a nivel provincial, se corre el riesgo de generar protecciones desiguales y menores estándares ambientales, lo que afectaría en última instancia a territorios que, como La Pampa, dependen del agua que nace en cuencas que se originan en zonas cordilleranas.

A raíz de estas preocupaciones, distintos grupos sociales, organizaciones ambientales y vecinos —incluidos en la provincia y en otras regiones— sumaron firmas y participaron de expresiones de rechazo público a la reforma, bajo consignas como “La Ley de Glaciares no se toca” y enfatizando que los glaciares representan reservas estratégicas de agua dulce fundamentales para la vida, la producción y el futuro de todas las comunidades argentinas.

El debate también trasciende lo técnico: en La Pampa se recuerda el impacto que tiene la gestión del agua cordillerana en provincias sin salida a la zona andina, dado que ríos y cursos hídricos comparten cuencas interprovinciales. Los opositores argumentan que una reforma regresiva a la ley podría repetir experiencias de decisiones tomadas sin visión integral, con efectos negativos hacia abajo en las cuencas.

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