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Cómo aprovechar las sobras del asado para hacer un risotto de morcilla

Este embutido queda muy bien con un arroz cremoso. El paso a paso.

La morcilla tiene un potencial que va mucho más allá de ser parte de la clásica parrillada argentina. Su sabor y textura la convierten en un ingrediente ideal para risottos, por ejemplo.

En este plato el arroz cremoso suaviza su intensidad, mientras que los condimentos, hierbas y caldos ayudan a equilibrar su perfil especiado.

La clave para este plato es tener un caldo sabroso, morcilla fresca y una base que incluya cebolla y puerro.

La morcilla ya no se usa sólo para los asados. (Foto: Gemini IA)
La morcilla ya no se usa sólo para los asados. (Foto: Gemini IA)

Risotto de morcilla (para 2 personas)

Ingredientes:

  • 200 g de arroz arbóreo o carnaroli
  • 1 morcilla grande (aprox. 200 g), sin piel
  • 1 cebolla chica picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 750 ml de caldo de carne o verduras, caliente
  • 100 ml de vino blanco seco
  • 2 cucharadas de manteca
  • 2 cucharadas de queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra a gusto
  • (Opcional) Cebolla de verdeo o puerro para la base y un toque de tomillo fresco

Preparación:

  1. En una sartén amplia o cacerola baja, calentar un chorrito de aceite de oliva y rehogar la cebolla (y, si se desea, el verdeo o puerro) a fuego medio hasta que esté transparente. Agregar el ajo picado y cocinar un minuto más.
  2. Incorporar el arroz y nacarar, es decir, mezclar bien hasta que los granos estén brillantes y bien impregnados con la materia grasa.
  3. Verter el vino blanco y dejar que el alcohol se evapore, revolviendo suavemente.
  4. A partir de aquí, comenzar a agregar el caldo caliente de a poco, un cucharón por vez, revolviendo con frecuencia y esperando que el líquido se absorba antes de seguir. Repetir este proceso durante unos 15 minutos.
  5. Agregar la morcilla desmenuzada sin piel, mezclar bien para que se integre, y continuar la cocción unos 5 minutos más, siempre con caldo a mano. El arroz debe quedar cremoso pero al dente.
  6. Apagar el fuego y agregar la manteca y el queso rallado. Mezclar enérgicamente (mantecar) para obtener la textura característica del risotto. Ajustar sal y pimienta a gusto.
  7. Servir caliente, con un poco más de queso por encima y, si se quiere, una ramita de tomillo o cebolla de verdeo picada para decorar.
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