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Menos dólares del agro y la energía: el nuevo frente externo que enfrenta Argentina

Un informe del IERAL advirtió que, en un contexto de precios deprimidos y volátiles, el país perdería más de US$1600 millones por exportaciones este año. La soja y el maíz, los más afectados

Después del boom de precios que trajo consigo la pandemia, las tensiones globales y la guerra entre Rusia y Ucrania, los mercados de commodities atraviesan desde hace dos años un ciclo bajista que afecta con fuerza a economías exportadoras como la argentina.

El valor de productos clave como la soja, el maíz, el trigo o el petróleo cayó de forma sostenida, sin señales de una pronta recuperación, y eso impacta de lleno en la generación de divisas, la inversión, y el equilibrio fiscal del país.

En lo que va de 2025, el retroceso de precios es evidente: la soja cotiza en torno a los US$378 por tonelada en Chicago, un 39% menos que en su pico de 2022, mientras que el maíz y el trigo se ubican un 38% y 37% por debajo de los valores de aquel año, respectivamente. El petróleo Brent, por su parte, llegó en abril a los US$66 el barril, acumulando una baja del 29% respecto de 2022. El fenómeno, aunque menos abrupto en términos nominales, se acentúa cuando se ajusta por inflación.

Así lo expone un reciente informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), elaborado por el investigador Tobías Lucero, que analizó el efecto de esta caída generalizada sobre las exportaciones argentinas de bienes primarios.

Según sus proyecciones, en 2025 el país recibiría US$32.578 millones por ventas externas de granos, subproductos y petróleo, lo que implica una merma de US$1615 millones respecto de 2024. El mayor golpe lo recibiría el complejo sojero, con una caída del 10% (–1931 millones), seguido por el maíz (–24%). El trigo sería la excepción, con un repunte del 22% gracias a un mayor volumen exportable, mientras que el petróleo compensaría los precios más bajos con una producción en alza, alcanzando los US$6900 millones de dólares (+27,5%).

Menos dólares del agro y la energía: el nuevo frente externo que enfrenta Argentina

Las proyecciones para el próximo año no ofrecen demasiado alivio

En el caso de la soja, los futuros en el Mercado de Chicago prevén un leve incremento de apenas el 2% hacia 2026. Para el maíz y el trigo, los precios seguirían descendiendo o estabilizados en niveles bajos, con cosechas récord y una demanda global que pierde dinamismo, especialmente en China.

Lucero advirtió que este nuevo escenario plantea un desafío importante para la política económica. En un contexto externo adverso, el menor ingreso de divisas puede derivar en desequilibrios macroeconómicos, menor inversión y más demanda social, especialmente en las regiones más ligadas al campo. “La disciplina fiscal, el acceso al crédito y la eliminación de sobrecostos al sector exportador serán claves para sostener la competitividad”, señala el informe.

El agro concentró el 79% del ingreso neto de divisas en lo que va del año

Por otro lado, en un contexto de escasez de divisas y presión cambiaria, el agro volvió a consolidarse como el motor principal del ingreso neto de dólares a la economía argentina. Así lo reveló un análisis de Data Miazzo, elaborado a partir del informe de balance cambiario del Banco Central, que mostró que entre enero y abril de 2025 las cadenas agropecuarias y agroindustriales explicaron el 79% del superávit generado en la cuenta corriente.

El dato contrastó con el desempeño de otros sectores exportadores, que tuvieron una participación muy inferior: la minería aportó el 10%, la energía el 8% y la industria informática apenas el 3%. Si bien tanto el sector energético como el minero mostraron mejoras en su desempeño respecto del informe anterior —con subas del 11% y 33%, respectivamente—, su peso en el total de divisas netas sigue siendo acotado.

El informe destacó también que en abril el resultado de la cuenta corriente volvió a terreno negativo, con un déficit de US$64 millones, marcando una caída significativa frente al superávit de 2396 millones registrado en abril del año pasado.

Menos dólares del agro y la energía: el nuevo frente externo que enfrenta Argentina

Los datos revelan una fuerte dependencia del sector agropecuario para sostener la generación de divisas genuinas. En el desagregado del balance cambiario, se observa que las cadenas del agro generaron un ingreso neto de US$11.003 millones en los primeros cuatro meses del año, muy por encima de cualquier otro sector. En el extremo opuesto, la industria cerró el período con un rojo de 5591 millones, seguida por el rubro automotriz (–4004 millones) y “otros servicios” (–3601 millones).

Vale recordar que la cuenta corriente del balance cambiario no solo contempla el comercio de bienes, sino también el flujo de servicios, rentas y transferencias corrientes. Esto implica que las cifras no reflejan únicamente exportaciones, sino también pagos de fletes, turismo, dividendos y otros egresos vinculados a la economía real.

Frente a esta nueva normalidad de precios deprimidos, Argentina se ve obligada a repensar su modelo exportador. El viento de cola se fue, y lo que queda es navegar con las velas de la productividad, la previsibilidad y la eficiencia, señalaron.

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